Revista N20 de Vindicación Feminista
PADRE Y PATRON
En un hotel de Corbera, cerca de Tarragona, unas empleadas han sido castigadas por el dueño después de haber encabezado un movimiento reivindicativo. El castigo ha sido el siguiente: durante unos días tenían que estar de cara a la pared. ¿Alguien se imagina al consejo de administración de la SEAT castigando de esa manera a sus obreros más revolucionarios? Nuestro país no ha alcanzado todavía las cotas más altas de surrealismo para admitir que unos hombres sean tratados como criaturas de párvulos. Los sindicatos habrían mandado miles de notas de protesta y la solidaridad proletaria se habría extendido como la pólvora.
Pero el que unas trabajadoras sean tratadas como niñas de colegio de monjas no levanta ninguna clase de polvareda. Se trata de un hecho casi normal. En los talleres y en las fábricas, en los hospitales y en los hoteles, la relación patrón-trabajadora traduce, de alguna manera, la relación padre-hija. Si el hombre está hecho para el trabajo, la mujer ha sido una intrusa. El trabajo no es cosa suya. La familia sí. Trabajar, para las mujeres, es siempre algo provisional y sustitutivo. Aunque luego te mates trabajando toda la vida. Por ello, a nadie extraña que la mujer sea tratada en el mundo del trabajo como algo suplementario, casi al margen del eje de la lucha de clases. A los patronos, ya se sabe, les gusta enfrentarse con hombres-trabajadores. No con aquellas que les recuerda su condición de sexo. Se puede admitir que un hombre, por muy proletario que sea, tenga agallas e intente destruir el sistema creado por el capital. Pero el peor pecado de la mujer trabajadora es que adquiera conciencia de clase y no entre en el juego paternalista que le ofrece el patrón. La proletaria, mientras acepte el papel de hija, será bien aceptada en el mundo del trabajo. Pero si se atreve a desenmascarar al padre y al patrón, entonces habrá puesto el dedo en la llaga de la opresión. Si el patrón ya no puede comportarse como un «padre» ante la mujer trabajadora se habrá quedado sin ningún código moral que le sirva de coartada. Y la lucha no quedará en un simple poner de cara a la pared a las más impertinentes. La lucha se habrá convertido en el nervio central de la Historia.
Índice Revista Nº 20 de Vindicación Feminista
- Editorial ¿REVOLUCIONARIOS O GÁNSTERS? 3
- Cultura CINE. CHARLOT SE FUE DOBLANDO UNA ESQUINA / Gumer Fuentes 6
- LIBROS. LAS BIOGRAFIÁS DE ANTONINA RODRIGO: UN FRACASO DEL TIEMPO / Ana Moix 9
- HACIA UNA ALTERNATIVA TEÓRICA FEMINISTA 11
- Iberia PERMISO PARA MATAR / Lidia Falcón 12
- LA SOLIDARIDAD CON LA COPEL SIGUE EN EL CANDELERO / Maite Goicoechea 15
- LAS DESEADAS ELECCIONES SINDICALES / Lidia Falcón 16
- Columna PADRE Y PATRÓN / Montserrat Roig 16
- La razón de la sinrazón FEMINISMO 77.VINDICAR EN TODAS PARTES / Anna Estany 17
- Internacional JAPÓN: UN PUEBLO QUE VIVE DE RODILLAS / Lidia Falcón 20
- FLASH POLÍTICO / Marisa Hijar 25
- Lidia Falcón CARTAS A UN IDIOTA ESPAÑOL 26
- El recorte comentado 30
- Entrevista Un ataque a todas nosotras. MAUREEN COLQHOUN O LA DESTRUCCIÓN POLÍTICA DE UNA LESBIANA / de nuestra enviada especial a Londres Carmen Sarmiento 32
- Nena no t’enfilis / Ana Moix 36
- Mujeres del mundo 37
- Como derribar la medicina masculina. EL SELF-HELP O LA DESCOLONIZACIÓN DE NUESTRO CUERPO / Leonor Taboada 38
- Reportaje MINUSVÁLIDAS; LA LUCHA DE LAS MULETAS / Anna Estany 41
- Denuncia – MI MARIDO ME ENGAÑA / Marisa Hijar 44
- Laboral Sant Boi de Llobregat. TRABAJADORAS DE LÁMPARAS «Z” / Maite Goicoechea 46
- Hemeroteca – LAMPARAS «Z” HACE CUARENTA AÑOS / Anna Estany 49
- Campo Hablan las niñas campesinas. CAMPESINA QUE HUYES DEL CAMPO TE GUARDE DIOS / Margarita Escanciano 50
- Barrios EL MIEDO A LA NOCHE: LA PRIMERA OPRESIÓN / Assumpta Soria 53
- Especial Andalucía: LAS MUJERES IRRUMPEN EN LA HISTORIA DE SU TIERRA 54
- Nos comunican 66
- Concurso VINDICACIÓN 66
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