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Revista N25 de Vindicación Feminista

GUERRA A MUERTE A LOS OPRESORES

En estos últimos meses han ocurrido diversos sucesos que no dejan de tener importancia para la condición femenina. Veamoslos: el diputado Juan de Dios Ramírez Heredia ha emocionado al hemiciclo de diputados, con un discurso sobre la condición de los gitanos que ha arrancado lágrimas y aplausos. Los presos de las cárceles de Barcelona se han fugado, los de Valencia se han amotinado, y todos han traído de cabeza a su Director General García Valdés, y han inspirado nuevamente al senador Xirinachs emotivos artículos en defensa de su libertad. El diputado Letamendia, con motivo de la discusión en el Parlamento sobre forma de Estado, se ha erigido en defensor de las minorías marginadas tales como homoxesuales, subnormales, minusválidos, niños, etc. En la comisión de redacción de la Constitución, se ha llegado a determinados acuerdos que han logrado el consenso de los grandes partidos, y en función del mismo, se ha obtenido la sindicación de los funcionarios públicos y una mayor extensión del derecho de huelga, a cambio de borrar la palabra divorcio, y no mencionar el aborto, acuerdo que ha inspirado, a su vez, un bonito artículo de Solé Tura sobre el tema. (Ver Iberia de este número). Y en el programa del día 7 del canal VHF de TVE el médico entrevistado, nos instruyó, en el espacio “Escuela de Salud”, sobre la necesidad de que las madres lactaran a sus hijos si querían que crecieran sanos, que no se volvieran locos y que las amasen.

Quizá ustedes me preguntarán ¿y que relación tienen todos estos hechos entre sí? y sobre todo ¿en qué nos afectan a las mujeres? Pero nosotras creemos que están muy bien relacionados y que afectan a la mujer española en lo siguiente:

Los diputados, senadores, escritores y periodistas se muestran mucho más preocupados y emocionados por las condiciones de vida de los presos, de los homosexuales, de los subnormales, de los minusválidos y de los gitanos, que de las mujeres. Mientras cada uno de estos grupos tiene un paladín, que declama en el Parlamento y escribe en la prensa, ignoro que nosotras tengamos ni el más pequeño defensor de nuestras cuitas. Ni hombre ni mujer. Mientras la sucesión de sufrimientos, explotaciones y miserias de las personas antes citadas es explicado, con la palabra y con la pluma, detallada y exhaustivamente, por lo más autorizados para ello, nosotras, la mayoría marginada, explotada y oprimida, somos seres invisibles, de quienes nadie se acuerda. Ni Ramírez Heredia, ni Letamendia, ni Xirinachs, se han alzado en el podium de las cortes para contar nuestras desgracias y arrancar aplausos y lágrimas de sus señorías. Ni Solé Tura, ni González Casanovas, que cada día nos explica en las páginas de “Mundo Diario”, las vicisitudes por las que atraviesa el texto constitucional, y que tan ardiente defensa realiza de la autonomía de las nacionalidades, han sentido un minuto de interés por la condición en que viven y mueren, y abortan, y paren, y trabajan, y se casan las mujeres. Ni ellos ni ningún otro. Televisión Española, sí.

Televisión Española ha dedicado treinta minutos de su precioso tiempo para convencernos de que sigamos dando de mamar a nuestros cachorros, y abandonemos la nefasta lactancia artificial, que hemos adoptado (algunas), de algún tiempo a esta parte, por nuestro frívolo, y algo criminal deseo, de trabajar fuera de casa para comprarnos coches y pisos. ¿Bonito verdad? De aquí a la propaganda nazi y fascista, con su vuelta al hogar, a los partos numerosos, y a las lactancias maternas no hay más que un paso. Y nadie protesta por ello.

Bien es verdad que las mujeres no debemos esperar demasiado de los hombres, ni siquiera de los hombres diputados. Y de las mujeres diputadas… pues a la vista está. Si nosotras, todas nosotras, las que parimos y abortamos y recibimos los golpes maritales, y trabajamos en el hogar y fuera de él, no nos decidimos de una vez a salir a la calle, unidas, en busca de nuestra liberación, poco recibiremos. Menos que los gitanos y los presos y los homosexuales y los subnormales.

Mientras no estemos decididas a hacer cierta la consigna de ¡Guerra a muerte al opresor! poco debemos esperar de ese opresor, que sólo muerto estará dispuesto a concedernos…

Índice Revista Nº 25 de Vindicación Feminista

  • Editorial GUERRA A MUERTE AL OPRESOR 5
  • Mujeres del mundo. EN LAS BARRICADAS 7
  • Feministas italianas: DENUNCIA COLECTIVA CONTRA LA VIOLENCIA MACHISTA / Xus Borrell 8
  • Cultura Cine: YO SOY MÍA / LOS RESTOS DEL NAUFRAGIO/ MAS ALLÁ DEL BIEN Y DEL MAL / FLOR DE OTOÑO/ LA ENCAJERA / A.M. 12
  • Teatro: Dansa de mort / A.M. 13
  • Libros: GLORIA FUERTES, UNA CARTA A LAS PALOMAS / Ana Moix 14
  • Rendez-vous: DORIS LESSING: LA LOCURA ANESTESIADA / M.G. 16
  • Iberia LA CONSTITUCIÓN: NI FU NI FA PARA LAS ESPAÑOLAS 17
  • LA ÉTICA PROFESIONAL DE LOS MÉDICOS FRENTE A LA MUJER / Lidia Falcón 18
  • Internacional Argentina: LOS GOLES DEL TERROR 20
  • Campaña Feminista: Divorcio, ya LOS POPULARES: NADIE TEME AL DIVORCIO 21
  • Cartas a un idiota español CUANDO LA HERMANA SOLTERA SE CASA / Lidia Falcón 29
  • Autocontrol PROLIFERAN LOS CENTROS DE PLANNING FAMILIAR / Anna Estany 32
  • Reportaje Presas de Trinitat (Barcelona): ESTA CÁRCEL NO ES UN HOTEL DE CINCO ESTRELLAS / Maite Goicoechea 33
  • Entrevista ENCARNA SÁNCHEZ: LA ESPECULACIÓN DE LA SENSIBLERÍA / Gumer Fuentes 38
  • Recital de ama de casa LOS MILLONES QUE ME DEBE MI MARIDO / Marisa Hijar 40
  • TRISTES TÓPICOS- Victoria Sau 41
  • Nos comunican BIBLIOTECARIAS SÍ, FALANGISTAS NO 41
  • Laboral/Barcelona SEGURIDAD SOCIAL: AZOTE DE LOS ENFERMOS / M. Goicoechea 42
  • BOLSA DE TRABAJO 44
  • CARTAS A VINDICACIÓN 45

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