Revista N29 de Vindicación Feminista
LA MONOGAMIA
Hasta hoy, en que los movimientos de liberación de la mujer y de la antropología feminista han empezado a plantearse que no puede asumirse como algo natural el dominio sobre las mujeres, la obra clave en relación a la subordinación de éstas ha sido El origen de la familia, de la propiedad privada y del Estado, de Federico Engels. Considerando que la mayoría de las premisas de Morgan y Engels son etnográficamente incompletas, resulta sorprendente su popularidad en la actualidad. Una de las razones es su canonización dentro de la tradición marxista, ortodoxa, otra razón fundamental es que la mencionada obra, más que ninguna otra, intenta descubrir las razones materiales causantes de la explotación de la mujer. Engels suscitó un problema que la antropología ignoraba y que incluso hoy está lejos de resolver, a pesar de las últimas aportaciones, que nos permiten dar un paso hacia adelante frente a un hecho evidente y, según la mayoría de autores, basado en la naturaleza primitiva.
De todos modos, aunque nuevos datos de la antropología nos sirven para precisar algunas de las aportaciones de Morgan y Engels, pienso que los antropólogos tienden a extrapolar las relaciones de parentesco de las comunidades primitivas actuales al considerarlas determinantes del proceso social de los grupos humanos precedentes, sin tener en cuenta que el estado de las mismas es el resultado de las contradicciones que surgieron en el desarrollo social anterior. Debemos insistir más en las pruebas arqueológicas —hasta ahora muy escasas por falta de interés en el tema— y también en el campo de la utopía.
El tema que nos ocupa fundamentalmente es el de la monogamia. Morgan y Engels creyeron que la instauración de prohibiciones sexuales, tales como el incesto y la exogamia, pusieron fin a la promiscuidad sexual, dando lugar a diferentes tipos de familias —consanguínea, punalúa, sindiásmica y, finalmente, monogámica. Continuamente leemos y oímos que a medida que la explotación de seres humanos se volvía beneficiosa para unos pocos privilegiados, las mujeres, como sexo, se convirtieron en una fuente de riqueza, ya que eran capaces de producir nuevos seres humanos cuyo trabajo podía ser explotado. Así, la adquisición de mujeres por parte de los hombres, al igual que la de todos los derechos de sus futuros descendientes, surgió como una de las instituciones económicas y sociales del nuevo orden social basado en la propiedad privada. En resumen, la familia monogámica se consolidó paralelamente a la creación del Estado y de la propiedad privada.
Los datos que hoy tenemos no permiten confirmar estas conclusiones. El estudio del mundo biosocial de los primates no humanos resulta interesante, porque aquellos tienen el mismo patrón básico de reproducción que éstos. Evidentemente las comparaciones no pueden trasladarse sin la crítica adecuada, lo que ha dado lugar a teorías reaccionarias y machistas que colman los deseos más vivos de nuestra sociedad al hallar un argumento científico que explique la inferioridad de la mujer. Ahora bien, es curioso constatar que entre los monos superiores no se da el incesto entre una madre y sus crías ni tampoco se dan casos de promiscuidad sexual, existiendo entre ellos una reglamentación social de la sexualidad. Por tanto la explicación no debe buscarse en la vida biológica como presupone Morgan sino en la social.
Por otra parte, todos los pueblos cazadores/recolectores conocidos viven en familias y no en ordenamientos sexuales comunitarios. El apareamiento está individualizado, aunque ocasionalmente un hombre pueda disponer de dos o más mujeres, o, más raramente, una mujer de más de un marido. La monogamia es la práctica normal en la mayor parte de las sociedades cazadoras/recolectoras, pues entre ellas algún tipo de unión estable es considerada más conveniente para su supervivencia, aunque la poligamia no está explícitamente prohibida. En la muestra de Murdock sólo el 19 por ciento de las comunidades estudiadas por él prohíben las uniones plurales. El adulterio es frecuente. Pocas votan el divorcio o las nuevas nupcias.
Teniendo en cuenta que en toda sociedad primitiva, cualquiera que sea el sistema de parentesco, la autoridad y el dominio recaen en el hombre, ya sea el padre y marido en las sociedades patrilineales, ya sea el hermano de la mujer y el tío materno en las matrilineales, esta conveniencia para la supervivencia se realiza siempre en detrimento de las mujeres, apareciendo formas de explotación a expensas de las hembras, frecuentemente entorpecidas por las gestaciones o muertas prematuramente por los partos.
A diferencia de lo que se opina, las sociedades tienden a conservar y utilizar las desigualdades precedentes. A las desigualdades de edad y sexo existentes en el llamado comunismo primitivo se añaden desigualdades de tipo político con la creación de Estados, de saber con la ciencia, etc. Bajo mi punto de vista, la formación de la sociedad clasista acentuó la explotación de las mujeres pero esta explotación —iniciada mucho antes— es la que permitió el incremento de la productividad del trabajo humano basado en la agricultura y en la acumulación de excedentes, el surgimiento de nuevas divisiones del trabajo, la artesanía y el comercio, la apropiación privada de un excedente social cada vez mayor y el desarrollo de la posibilidad para algunos hombres de prosperar gracias a la explotación del trabajo de otros. Y aunque este apartado parezca intrascendente resulta de suma importancia e interés para elaborar nuestra estrategia en la lucha feminista.
Índice Revista Nº 29 de Vindicación Feminista
- EDITORIAL. LA LEY DE DIVORCIO, UNA LIMOSNA 3
- DEL DISPARATE A LA DESESPERACIÓN / Lidia Falcón 4
- HEMEROTECA. ¡QUE TIEMPOS AQUELLOS! / Anna Estany 12
- DIVORCIO: DERECHO COMPARADO / Cristina Alberdi 14
- POR UN DIVORCIO SIN CULPABLES / Empar Pineda 20
- ENCUESTA. CLAMOR UNÁNIME: DIVORCIO, DIVORCIO, DIVORCIO Y MIL VECES DIVORCIO 21
- TESTIMONIOS VIVENCIALES 32
- NOCHE DE BODAS: UNA FORMA LEGAL DE VIOLACIÓN / Cristina Peri-Rossi 36
- DIVORCIOS / Nuria Pompeia 38
- LA IGLESIA NO SE DEBE INMISCUIR / Jordi Llimona 40
- JUAN PABLO II, UNA FUTURA EXCOMULGADA TE SALUDA / Soledad Balaguer 43
- LA MONOGAMIA / Mª Encarna Sanahuja 45
- SUCESOS: HISTORIAS DE AMOR SENCILLAS Y TIERNAS / José Martí Gómez 46
- MUJERES GOLPEADAS. EL FASCISMO MASCULINO / Regina Bayo 50
- PEPITINA / Sara Pressuto 54
- HABLAN LOS ENTENDIDOS / Anna Estany 55
- HIJOS DE PADRES SEPARADOS Y FELICES / Soledad Balaguer 62
- CINE. NECESIDAD DEL PERFECTO “HAPPY END» / Terenci Moix
- BODA, DIVORCIO Y GLORIA / Ana Moix 73
- PROGRES FAMOSOS: SE CASARON Y COMIERON PERDICES, DICEN / Marisa Hijar 76
- COMO LAS QUIEREN LOS CHICOS MODERNOS / Mª J. Ragué-Arias 80
- ANÁLISIS DE LA PAREJA EN NUESTRO TIEMPO / Monserrat Roig 82
- COLLAGE POR EL ABORTO 90
