Revista N26/27 de Vindicación Feminista
PRIMER PROCESO AL SEXISMO
Dentro de veinte o treinta años quizás habríais ganado, pero no ahora en el estado actual de nuestras leyes, se excusó y sentenció el magistrado que entendía la causa de las diez feministas alemanas, promotoras del primer proceso público al delito del sexismo celebrado recientemente en Hamburgo.
Diez conocidas feministas alemanas —periodistas, escritoras, cantantes…— decidieron hace unos días llevar a los tribunales a la todopoderosa revista STERN, conocida por la constante agresión sexual contra la mujer en sus pornográficas portadas que, semana tras semana, consiguen el milagro de convertirla en la revista de mayor tirada del país. El juicio transcurrió, como era de esperar, en un clima de mofa constante, de falacias machistas, de los chistes vulgares de siempre, entre pitos y aplausos de la poderosa ciudadela machista allí reunida.
Sí. Era de esperar porque a las feministas hoy les toca asumir un papel impopular sobre la temática del desnudo. Un papel contundente que la opinión pública tiende a enjuiciar de puntuar, moralizante y reaccionario. Nuestra sociedad machista está empeñada hoy en la protesta contra la actitud radical de las feministas que no tolera que se confundan la libertad sexual con la libertad de los hombres de ver, colocar, y degradar el cuerpo de la mujer a su antojo. Falaz empeño en el que fingen no darse cuenta de que el tratamiento que dan al cuerpo desnudo de la mujer es una agresión contra ella, una denigración de su ser total. De ella se defienden con tramposas argumentaciones sobre la eterna belleza del cuerpo de la mujer, sobre el bagaje artístico cultural de la tradicional exaltación de nuestro cuerpo, llevado a cabo por los genios de la humanidad: Rubens, Velázquez, etc. De la misma forma que nos ha ofendido la censura de todos los tiempos prohibiendo la libre expresión de nuestro cuerpo oculto y amordazado porque resultaba excitante, provocador y pecaminoso para los hombres, de la misma forma, no ofende ahora el pseudo vanguardismo que capitaliza y vende pechos y culos femeninos en todas las posturas para —dicen— desinhibir, desrepresionar sexualmente a los hombres. Y es que no somos las mujeres quienes tenemos adjudicada la misión divina de liberar el sexo del hombre.
El ultraje contra la mujer tanto lo han ejercido los regímenes dictatoriales, poniéndose o quitándose los velos, como los regímenes llamados progresistas que nos han dejado desnudas en nombre de la internacional erótica consumista. La moral represiva o liberadora ha sido creada e impuesta por y para los hombres. El cuerpo de la mujer ha sido pecado o redención, siempre según las conveniencias religiosas, morales, políticas y económicas de los hombres. Según las épocas, hemos tenido que ser gordas, delgadas, bajas, altas, rubias, morenas con los pies pequeños o con los pies grandes, con los pechos caídos o erguidos.
El mérito de estas compañeras feministas alemanas no sólo reside en el valiente enfrentamiento contra el poder judicial y el poder monopolista de los medios de información, como en el caso de STERN, sino que reside sobre todo en su indiferencia ante lo que sabían que se iba a producir inevitablemente: la burla, el vituperio, la ridiculización, el chiste fácil. Ante aquel tribunal formado por hombres y ante aquella sala repleta de amigos del director de STERN, el mérito consistió en meterse en la misma boca del lobo, en encerrarse en la jaula con las fieras dentro, con la débil esperanza de hacer camino al andar, de delatar ante la opinión pública internacional la hipocresía de la nueva moral “liberalizadora” instituida por los hombres, incluso los más progresistas, a costas del cuerpo de la mujer.
Han tenido el mérito de sacudirse del lastre del miedo al ridículo que hasta ahora nos ha colapsado. Perder ese miedo, debe constituir el primer objetivo de la lucha por nuestra liberación. Porque el ridículo es otro invento de los hombres que hasta hoy se han erigido en juez y parte del concepto de la estética. No. En este proceso de Hamburgo, ni el honor ni la razón de las diez feministas, y del feminismo en general, se perdió. Al contrario, ganó perdiendo el juicio. Y quien ha querido comprenderlo sabe que las risas masculinas de la sala no fueron más que el pataleo de quienes van perdiendo privilegios.
Índice Revista Nº 26 y 27 de Vindicación Feminista
- Editorial 3
- Iberia/Reportaje BENIDORM VERTEDERO EUROPEO DEL TURISMO/ Gumer Fuentes 6
- Constitución OPRIMIDAS COMO SIEMPRE/ Magda Oranich 8
- Internacional LA MUJER CHILENA CONTRA EL FASCISMO 9
- Mujeres del Mundo FEMINISTAS SUIZAS: VICTORIOSAS Y DERROTADAS/ Regina Bayo / Encarna Sanahuja 10
- Cultura libros:DJUANA BARNES: SOLA CON LA PALABRA / Anna Becciu 13
- LILIANA CAVANI: AMADA Y ODIADA / Anna Moix 15
- Cine: LOU ANDREAS-SALOME: EN LA LUCHA POR DIOS / Mª Ángeles Arregui 17
- Televisión DESCUBRIRSE ANTE LAS BOSTONIANAS / Maite Goicoechea 19
- Internacional ltalia JOYCE LUSSU. HISTORIADORA RECUPERAR LA PRESENCIA DE LAS MUJERES EN LA HISTORIA / De nuestra corresponsal / Alicia Fajardo 20
- Reportaje EL MOLINO. EROTIZARSE EN FAMILIA Mª José Ragué Arias 24
- Especial Política – Feminismo EL FEMINISMO HA VENIDO Y SE HA IDO NADIE SABE COMO HA SIDO / Lidia Falcón / Vindicación Feminista 29
- Nos Comunican 43
- Históricas DOLORES IBARRURI: VIVIR Y MORIR EN EUSKADI/ Antonina Rodrigo 45
- MILICIANAS DEL 36: LAS OLVIDADAS / Maite Goicoechea 51
- Lidia Falcón CARTAS A UN IDIOTA ESPAÑOL LAS HIJAS NO CUENTAN 55
- Tristes Tópicos /Victoria Sau 58
- Recital de ama de casa CUESTIONANDO LA VIDA / Marisa Hijar 58
- Laboral Catalunya MUJERES OBRERAS; LAS GRANDES ESTAFADAS / Maite Goicoechea 59
- Laboral Castilla-Andalucía LA MUJER TRABAJA MÁS Y COBRA MENOS / Anna Estany 62
- Barrios Barcelona SAN ROQUE: UN ESPERPENTO / Montserrat Fernández 66
- BOLSA DE TRABAJO 67
- CARTAS A VINDICACIÓN 68
- NOS COMUNICAN 69
- Guía Feminista 70
